España

Los gitanos leoneses cuentan ya con su nueva abogada

Selene de la Fuente García se convierte en la primera mujer de la comunidad gitana de León en obtener una titulación universitaria

Fotografía de Selene de la Fuente García

León 17/05/2017

Las mujeres han dado un paso adelante y hay gitanas que no se quedan atrás. Selene de la Fuente García (León. 1994) es la primera mujer de la comunidad gitana en conseguir título universitario en León y también será pionera en ejercer la abogacía cuando finalice el máster que realiza para colegiarse.

«Elegí esta carrera por las salidas profesionales y también por el ámbito, me gusta», asegura esta joven que, aunque nacida en León, se crió en Santa María del Páramo, donde viven su padre, su madre, que trabajan en una panadería, y su hermana pequeña, que está en bachillerato y también aspira a ser universitaria.

«Siempre me inculcaron que había que estudiar y se me daban bien los estudios», añade. Obtuvo el grado el curso pasado, al año siguiente de que Sebastián Vargas Damora marcara el hito de ser el primer gitano con título conseguido en la Universidad de León.

El derecho penal y el administrativo son las materias preferidas de Selene de la Fuente, pero «si tengo que elegir me quedo con penal sin duda», apostilla. Una cosa que le gustaría mucho es «ya que soy un caso inusual me gustaría valerme de mi profesión para ayudar a la comunidad gitana a integrarse y a defender sus derechos», explica la joven.

«No tenemos por qué ser prejuzgados por ser gitanos, tienen que cambiar muchas cosas: desde las acepciones degradantes de la RAE a la palabra gitano a que los ciudadanos de a pie no nos hagan el vacío por ser gitanos», añade.

En el ámbito de la educación, añade, «ha habido un gran cambio en la comunidad gitana; antiguamente había mucha gente que no iba a la escuela o les sacaban muy pronto. Ahora van más, pero aún así estudian muy pocos para la cantidad de gitanos que hay», admite.

Personalmente, nunca ha tenido trabas para conseguir sus objetivos por pertenecer a una minoría étnica, aunque matiza que sí ha notado cierta discriminación en comportamientos: «Cuando eres pequeña se ríen de ti o te hacen bromas y de mayor hay gente que limita el trato al enterarse de que eres gitana», aclara.

La integración, asegura, pasa por «aprender a llevar tu cultura con la sociedad del momento», apunta. En su familia, su madre y su padre pasaron de ser vendedores ambulantes a trabajar en una panadería. Y comparten amistades tanto payas como gitanas. «Por tener más melanina en tu piel no tienes que ser diferente. Eso es obsoleto», recalca.

No cree que haya nada que desterrar de su cultura. «Es cierto que la pedida y la boda se suele hacer muy pronto y es causa de abandono de los estudios». Su propuesta es que «si deciden hacerlo, no por ello deberían abandonar los estudios», añade.

Imagen de estudiantes en la Facultad de Derecho de la Universidad de León

Selene de la Fuente cree que hay muchos valores de la cultura gitana que son ejemplares para el resto de la sociedad, como el respeto a los mayores y la ayuda mutua. «El gitano siempre va a ayudar a cualquier persona, sea gitana o paya», subraya. El sentido de la familia también es muy profundo y cree que no se comprende bien: «Cuando una persona está enferma y van a verle al hospital todos sus familiares hay quejas, pero en verdad es muy bonito», comenta.

«El sentimiento de orgullo» de los gitanos ante «los acontecimientos de la vida y la alegría» son dos de los valores que más aprecia esta joven graduada en Derecho. También ensalza la actitud ante los reveses de la vida: «El gitano se enfrenta a las adversidades con mucho coraje y fuerza», dice.

Si alguien le ha demostrado que la cultura gitana es compatible con la integración es su propia madre: «Respeta sus tradiciones, ha trabajado en el mercadillo y ahora tiene un empleo convencional».

En cuanto al machismo, dice que «la mujer gitana es más libre, las hay que trabajan fuera de casa y están integradas pero falta mucho camino por recorrer», advierte. Reconoce que no existe en el clan gitano una figura femenina equivalente al patriarca, que es el que tiene la autoridad de la comunidad. «La mujer es la que lleva el peso de las decisiones en casa y a veces tiene más influencia de la que parece», señala. Pese a que se suele señalar la condición de gitano cuando protagonizan robos u otros delitos, algo que «debe desterrarse», comenta, «nunca he visto una noticia de un gitano que haya matado a su mujer, aunque también haya maltrato», pero «no matan a la mujer ni violan a los niños», apostilla.

A Selene de la Fuente, como a las chicas de su edad, le gusta la moda. A ella, además, le gusta la música pop, el rap y el flamenco. «Al relacionarte con mucha gente coges lo bueno de todos los sitios», explica.

Fuente: Diariodeleon.es

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